Os dejo aquí dos artículos sobre ciencia que he leído hace poco. Uno tiene que ver con el acelerador de partículas y el otro con la “creación” de vida en el laboratorio.
En 1953, Stanley Miller, un joven estudiante de posgrado, llevó a cabo una serie de experimentos en el laboratorio de Harold Clayton Urey, que fueron publicados ese año en la revista Science. Miller y Urey supusieron, de acuerdo con Alexander Oparin y John Haldane, que la atmósfera terrestre primitiva estaba compuesta principalmente de NH3, H2O, CH4 y H2.
Miller construyó un aparato de vidrio constituido esencialmente por un matraz de balón al que introdujo los gases que presumiblemente existieron en esa atmósfera primitiva. Una vez introducidos el NH3, H2O, CH4 y H2 al primer matraz, produjo descargas eléctricas en esta atmósfera para simular las condiciones iniciales que dieron lugar a la vida. Al cabo de una semana, examinó el contenido líquido, que inicialmente era incoloro, ahora se mostraba rojizo. Encontró, que éste contenía varios compuestos orgánicos que no estaban presentes al principio. Al examinar estos compuestos orgánicos, determinó que eran similares a los aminoácidos, constituyente fundamental de la proteína, compuestos sin los cuales no es posible la vida.
Este verano leí una entrevista a Miller en la que le preguntaban por qué no siguió con el experimento. La respuesta es que eso llevaba haciendo desde hacía 50 años, pero no había salido nada más…
El segundo capítulo de la historia está aquí:Vida artificial
La partícula “Dios”: Acelerador de partículas